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| ENI OSUN 78 |
El Diloggún o Caracol es el método
de adivinación por el cual el sacerdote de la Regla de Osha o Santero, como
también el Tata en el Palo Mayombe, se comunica con la
divinidad. Este oráculo ancestral goza de gran prestigio en África aun en la
actualidad, y es recurrido una y otra vez por todos los devotos de este credo
para hallar respuestas a sus interrogantes. El Orisha, mediante el Diloggún,
dictamina que hay que hacer para solventar una dificultad o prevenirse de ella.
Todos los Orishas tienen sus
caracoles y con ellos se expresan. Si bien, es cierto que, para las
consultas solo se emplea el de Elegua, al menos en Cuba; ya que en África la
responsabilidad de cada individuo le corresponde a un determinado Orisha y es a
esta divinidad a la que habrá de consultar cuando quiere saber algo. Sin
embargo, en Cuba sólo se tira el caracol del Orisha tutelar en contadas
ocasiones y para asuntos de suma importancia.
Los métodos de interpretación del
Diloggún difieren en Cuba y en África en gran medida, aunque, tanto en un sitio
como en otro, se conservan las raíces principales, que son los refranes e
historias, de donde se extrae la enseñanza del Orisha, que habla por un oddún.
Con el tiempo, y muy influido por el sincretismo religioso imperante en Cuba,
el oráculo de los caracoles se ha enriquecido con nuevos argumentos, mucho más
acordes con la problemática social de la isla.
Este hecho también se hace notar en
otras partes del mundo, donde la interpretación de un mismo oddún esta sujeta a
los problemas socioeconómicos de la región.
El aprendizaje de los caracoles es
indispensable para los "asentados" de la Regla de Osha, con ellos,
además de comunicarse con los Orishas, poseen un método de enseñanza
continua y fluida donde la propia divinidad trasmite su conocimiento cada vez
que se marca un ebbó o addimú.
Este procedimiento requiere de un
esfuerzo importante por parte del sacerdote, quien puede tardar años en
dominarlo completamente. El Oriate, máxima jerarquía de la Regla de Osha, gana
mucho prestigio cuando domina totalmente esta técnica.
Los caracoles van “vírgenes” al ritual
de asiento, y es allí donde se abren, como prueba de que están consagrados a
una divinidad y de que el Orisha habla por ellos. Son
insustituibles, por lo que, además de los dieciséis que se tiran, se ponen dos
más, para reemplazar alguno que se pueda perder o se rompa con el transcurso de
los años y su uso. Estos caracoles adicionales, que se separan a la hora de
consultar el oráculo, se llaman Adelé. Elegguá es el Orisha que más caracoles lleva,
veintiuno en total, apartándose cinco a la hora de usarlos.
Además de los caracoles para consultar
el oráculo se usan Igbos que son:
– Una piedra chica prieta que se
llama Otá.
– Un caracol blanco largo pequeño que se
llama Ayé.
– Una semilla de Guacalote que se
llama Ewé Ayó.
– Una cabeza de muñequita que se llama
Erí woran.
– Una pelotita de cascarilla que se
llama Efun.
Estos Igbos son los encargados de
dilucidar el camino del oddún, positivo o negativo, afirmativo o incierto.
La función de estos Igbos es saber si
la respuesta a la pregunta que se le ha hecho al santo es SI o NO.
El adivino los entrega la persona que
se está consultando, la cuál los sostiene en una de sus manos. Después de hacer
la pregunta, vuelve a tirar los caracoles, para que estos le digan qué mano es
la que va a pedir, si la derecha o la izquierda, y dependiendo de lo que se
encuentre dentro de la misma, se interpreta la respuesta que le dio el Orisha.
Al comenzar a tirar el Diloggún para
una consulta, se moyugba al Orisha que se interrogará luego, se echa agua
de una jícara que se sostiene en la mano derecha y se dice:
Omí tutu, ana tuto, tutu Laroye, tutu
ile.
Después de esto, se le presenta en la
frente al que se va a consultar, diciendo:
Cosí ikú, cosí ano, cosí elló, cosí
ojo, arikú babagwá.
Que quiere decir lo siguiente:
Cosí ikú:
Que no haya muerto.
Cosí ano:
Que no haya enfermedad.
Cosí elló:
Que no haya tragedia.
Cosí ojo:
Que cualquier cosa mala que se presente de repente, sea alejada.
Arikú babagwá:
Que venga lo bueno.
Después se dice: Unsoroobipa Ofó,
Unsoroojopa Obí
Que quiere decir: No hables bueno
para malo, ni malo para bueno.
Acto seguido, se tira el Diloggún.
Una vez que se han tirado los
caracoles, se interpretan los oddún o letras, que vienen dados por el número de
caracoles que caen sobre la estera boca arriba. Después de esta lectura
preliminar, se dan los Igbó para definir la cuestión que se interroga al
Orisha. Para ello, se pide la mano que corresponda, y, de este modo, se sabe si
el Oddún trae Iré, (lo bueno o lo que está bien) o, por el contrario, Osobbo.
Cuando la letra trae Iré, se procede a
realizar las siguientes preguntas:
– Primero, ¿Ebodá? (¿Un bien para el que
se está mirando?).
– La segunda pregunta debe ser: ¿Iré
Arikú? (¿Bien para esta cabeza por parte de los muertos?)
– La tercera pregunta es: ¿Iré Arikú Moyale?
(¿El Iré es seguro y firme?).
Si la respuesta a estas tres preguntas
es afirmativa, el camino de la persona que se está consultando está limpio, por
tanto, se pone un Igbó para ver por qué camino de los Irés viene el bien que se
anuncia.
Si al poner Igbos, la respuesta es
completamente negativa a todas o a alguna de las tres preguntas anteriores,
quiere decir que, para quien se registra hay un Iré imperfecto, o Cotoyale, y
hay que hacer una rogación.
Después de conocer si la persona
consultada viene Iré o Osobbo, se procederá a determinar que clase de Iré o
Osobbo trae. De esta forma, se sabrá cual es su situación actual y podrá
marcarse ebbó para solucionar el problema. Para ello, se pone Igbó en sus manos
y se va preguntando por cada ingrediente de la formula mágica que solucionara
la situación.
Es siempre el Orisha el que
determina que es lo adecuado para solventar la problemática o afianzar el bien
que trae quien se consulta.
Según el rito cubano, al pedir la mano
se procede de la siguiente forma: A los Oddúns mayores corresponde la mano
izquierda, y a los menores, la derecha, siempre y cuando éstos no sean Mellis.
Los Irés que
existen y su orden son
Iré
Arikú
Bien de parte de los muertos.
Iré
Otonagua
Bien del Cielo.
Iré Elese
Orisha
Bien de parte de los santos.
Iré
Allé
Bien de este Mundo.
Iré
Lowó
Bien por su mano.
Iré
Omó
Bien por su hijo.
Iré
Eledá
Bien por su cabeza.
Iré
Erilloco
Bien asentada su cabeza.
Iré
Ocuní
Bien de mano de un hombre.
Iré
Obiní
Bien de mano de una mujer.
Iré Dedeguotolocún
Bien
del mar.
Iré Elese
Eggún Bien por un
muerto.
Iré
Owó
Bien por un dinero.
Iré Elese-aburo Bien por su
hermano.
Iré
Araocó
Bien en el campo.
Iré Elese
araonú
Bien en el otro mundo.
Los tipos de
Osobbos y su orden son
Los Mellis u oddún dobles son:
Los Mellis son todos izquierdos, por
ejemplo: 2-2, 3-3, 4-4, 5-5, 6-6, 7-7, 8-8,
9-9
A estas palabras repetidas se les
dice tonti melli,
por
ejemplo: el
2-2 Eyíoco tonti Eyíoco o Eyíoco melli
Después de este proceso, que se abrió
con la tirada de las dos manos y salió Iré u Osobbo, se pregunta sí Lariche.
Lariche, es una pregunta directa al
Orisha para saber si va a “hablar” algo sobre la cabeza de esa persona.
La primero que se hace es Obi omi
tutu y se pregunta si ordena algún ebbó. Si el Igbo está en la mano que dice
sí, entonces la “ciencia”, o sea los Orisha y Eggún, han mandado
algo para aliviarlo, de rogación. Si no acepta este Lariche, entonces, se
pregunta si su eledá (cabeza) es que en sueño o de otra forma le dará eri ikú
(consejo); si no acepta, se pregunta si Igüó, “la ciencia” del otro mundo, es
el que le va a hablar. Esta pregunta se hace de la siguiente forma;
¿Igüonolariche?; si la respuesta es negativa, es decir no acepta, se le
interroga al Orisha que se le
está hablando de la siguiente manera, ¿Quilasé? (¿qué hacemos?).
Esta se puede convertir en una sola
pregunta ¿Quilasé Aldimú?. Si no indica ningún Aldimú, entonces se pregunta
¿Ebbochure?. Si no accede, ¿Ebboqueún-Ebboqueún?, si con esto el Orisha
sigue negándose a ayudar a la persona que lo consulta, se dice
¿Quilasé-ebbó?. Si con esto no nos indica lo que hay que hacer, es que
los Orishas no
responden por esa persona y no quieren nada.
Los oddún se leen siempre dependiendo
del número de caracoles que caigan boca arriba en el siguiente orden:
1. Ocanasorde
2. Eyíoco
3. Oggundá
4. Irosun
5. Oché
6. Obbara
7. Oddí
8. Eyeúnle
9. Osa
10. Ofún
11. Ojuaní chóber
12. Eyilá chebora
13. Mentalá
14. Merinlá
15. Manulá
16. Meridiloggún
Oddums mayores y Oddums menores:
Mayores: 1, 2, 3,4, 8, 10, 12, 13,
14, 15 y 16.
Menores: 5, 6, 7, 9 y 11.
El más chico de los Oddums es el 5
(Oché) y el mayor de los menores es el 11 (Ojuaní chóber)
Cómo y cuándo
se pide la mano
Mano derecha: Si se tiraron las dos primeras
manos, y salió, por ejemplo, 8-2, o sea, Eyeúnle-Eyíoco, se entregan la
cascarilla y la piedrecilla, para poner Irés. Entonces se tira y sale, por
ejemplo, 3, Oggundá, oddum mayor.
En ese momento, se pide la mano
izquierda, si en ella estaba la cascarilla, es Beoda, trae Iré, pero si en vez
de 3 Oggundá, sale 7 Oddí y después 6 Obbara, se pide la mano derecha, porque
es un Oddum menor que salió primero, y como la cascarilla estaba en la otra
mano es Osobbo, es decir, no.
Los Oddums mayores se tiran una sola
vez, y los menores dos veces. Son Mellis en el caso de que un mismo salga dos
veces, luego se pide la mano izquierda. También se pide izquierda al salir de
los siguientes Oddums menores acompañados, por ejemplo: 6-7, 6-9, 6-5, 11-9,
9-7, 9-5 y 7-5.
En Cuba, acostumbran a tirar los
caracoles sentados en una mesa sobre un mantel blanco; cosa que no sucede en
África, donde siempre se tiran sobre la estera, sentados en el suelo, en señal
de humildad y respeto alOrisha.
Corresponde al sacerdote, que
interpreta los oddún que salen en cada tirada, la responsabilidad de acertar en
la solución del asunto que se consulta a la divinidad. En ningún caso se cree
que el Orisha pueda equivocarse; siempre el desacierto es achacado a la
inexperiencia del que oficia el rito, resguardando de esta forma la integridad
del Orisha.
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